Conociendo a John Milton
(primera parte)
Después de mucho tiempo vuelvo a vosotros. Espero que mis fieles lectores entiendan el motivo de mi retraso en la publicación de este esperado artículo. Con lo sucedido hace unos meses puedo dar gracias a Dios de estar casi repuesto y poder dar una explicación. Bien, pero antes quiero realizar una narración lineal de los acontecimientos del sábado 3 de noviembre de 1928. Al tratarse de una extensa entrevista, de la que no quiero olvidarme de ningún detalle, he pensado en publicarla en dos entregas.
Así que empezaré mi relato por la mañana de ese fatídico día. Yo no me sentía muy bien, un malestar general me recorría el cuerpo. Cuando llegué a la habitación me encontré la puerta abierta. Allí estaba yo, delante de la lujosa suite 178 del Hotel Liberty. Me acompañaba de mi buen amigo y fotógrafo Eddy Sutton que se iba a encargar del reportaje fotográfico que acompañaría a la entrevista.
Sin duda nuestro entrevistado goza de unos gustos muy selectos. Milton había elegido la suite más lujosa del hotel. No faltaba de nada, muebles de roble, remates dorados en lámparas, telas de seda y una mesilla de mármol donde Milton apoyaba un vaso de exquisito güisqui irlandés como bien me confirmó nuestro entrevistado cuando al verme me ofreció un trago que yo denegué amablemente.
Para romper el hielo empezamos a hablar del tiempo, de la ciudad de Boston, de arte… el propio Milton reconoció que es un amante del arte. “Ese cuadro ahí colgado es un retrato mío que el pintor español Pablo Picasso realizó en una de mis numerosas visitas a París. Él captó toda mi esencia. Me gusta llevarlo conmigo y exponerlo para que mis amigos lo admiren”. Yo miré sorprendido al cuadro, no entendía lo allí representado con tanta línea quebrada, polígonos, formas indefinidas y un cierto color mortecino que me llegó a estremecer. No sabía si Picasso había retratando a un hombre o a un monstruo. Mi amigo Eddy lo miró de mala gana, no le gustan los cuadros abstractos, por eso se dedica a la fotografía, para sacar el mundo tal y como lo ven sus ojos.
Bueno no les voy a entretener con la charla previa, aunque esta se estiró media hora más para que se estableciera cierto vinculó de confianza entre entrevistador y entrevistado. A partir de ahora les trasladaré las preguntas y respuestas tal y como se realizaron:
No me gusta andarme con rodeos. Iré directamente al grano señor Milton, dígame ¿Quién es de verdad John Milton?
Lo primero me gusta la gente como usted, que no se muerde la lengua. Respecto a su pregunta lo que le puedo contares que John Milton es un hombre de los más normal.
Pero no me negará que el efecto Milton ha surgido de repente. En los últimos meses su popularidad ha crecido como la espuma.
Cierto, no se lo voy a negar. Pero la reciente notoriedad de John Milton no responde a nada en especial. Me imagino que es algo que va por rachas y ahora le ha tocado a John Milton.
Habla de usted entercera persona, como si John Milton fuera otro.
(risas) No sea usted quisquilloso señor Ruettiger. Es sólo una manera de hablar.
Lo cierto es que le ha costado a atreverse a ser entrevistado por un servidor.
No ni mucho menos, ha sido cuestión de tiempo. Cuando usted publicó el artículo sobre John Milton no estaba en Estados Unidos. Fue al poco de mi llegada cuando me enteré y me pareció interesante mantener un encuentro con usted.
¿Sería mucha curiosidad preguntarle donde estaba?
En Rusia.
¿Qué le llevó a visitar un país tan distante? Si no es mucha indiscreción.
Asuntos de negocios. Rusia es un país increíble de grandes posibilidades que ha sufrido muchos cambios en muy poco tiempo. Yo solo fui a velar por mis intereses.
Entonces sus negocios abarcan no solo nuestro país, además parte de Europa.
Y del mundo señor Ruettiger, digamos que poseo intereses en los cinco continentes. Otro aliciente es que megusta mucho viajar.
¿Qué lugares del mundo le gusta visitar?
Por ejemplo, de EE.UU. me gusta Nueva Orleáns. En América del Sur he visitado la zona de la selva amazónica donde existen tribus antiquísimas. Por Asia he viajado bastante, el Tibet, Japón, la India y la zona de la cultura mesopotámica. De Europa mi ciudad preferida es Londres. Pero sobre todo, mi lugar preferido es Egipto por el misticismo que se respira en aquel país.
Increíble, veo que es un hombre de altos vuelos señor Milton
¡Uy no! No diga eso, detesto volar, es levantar unas pulgadas de suelo y entrarme un miedo… (risas). Prefiero moverme en barco, coche, tren o hasta suelo ir andando. Por ejemplo, esta misma mañana me he acercado a pie hasta el hotel. Mientras ando puedo ver a la gente vivir su día a día y eso me hace plantearme muchas cosas.
Continuará...Queridos lectores, horrorizado me hallo. Hace apenas unas horas me ha llegado un sobre. Lo encontré en el buzón de mi propia casa sin remite ni sello postal, solamente ponía: "A la atención de Martin L. Ruettiger". Pero lo verdaderamente inquietante estaba en su interior. Una carta del mismo puño y letra de John Milton. A continuación transcribo palabra a palabra lo que indicaba el mensaje:
“Estimado señor Ruettiger:
Primero permítame que me presente. Mi nombre es John Milton, aunque parece que usted sabe más cosas acerca de mí que uno mismo. Hace unas semanas tuve el gusto de leer su interesante investigación sobre mi persona. Me pareció un artículo un tanto alarmista en algunas ocasiones pero he de decir que incluso en algunas de sus líneas me llegue a reír. Pues bien, para despejar cualquier incógnita acerca de quien es John Milton le invito a conocerme en persona. El próximo 3 denoviembre a las 11:00 le espero en la suite 178 del Hotel Liberty de Boston. Responderé sin reservas a cualquier pregunta que realice. Espero que disfrute del encuentro.
Atentamente John Milton”
¿Debería asistir a tan intrigante encuentro? ¿Es el verdadero señor Milton quien ha escrito la carta o algún farsante con ganas de gastarme una broma? En todo caso, mi espíritu de periodista me empuja a acudir. Intentaré desvelar la verdadera personalidad de Milton. Es más les insto a ustedes, que me siguen asiduamente, a mandarme alguna pregunta para nuestro entrevistado y yo seleccionaré las que considere más interesantes. No duden en hacérmelas llegar. Espero que el 4 de noviembre puedan leer el siguiente capítulo de esta historia, si es que llega a publicarse.
Adjunto una foto de la carta para aquellos que duden de mis palabras

Recuerden lo que dice una de mis novelistas preferidas, Agatha Christie:
“Las conversaciones son siempre peligrosas si se tiene algo que ocultar”
¿Quién es John Milton?
MARTIN L. RUETTIGER
1 de Septiembre de 1928. Boston, Massachusetts
Con estas líneas mis queridos lectores intentaré desvelar la identidad de uno de los hombres más enigmáticos de Boston. Alguien que ha irrumpido en nuestra tranquila comunidad, del que todos parecen saber algo pero nadie sabe con exactitud quien es.
Los que dicen conocer a John Milton lo describen con pocos adjetivos y en los que coinciden plenamente: caballero, galán, altruista, trabajador, elegante… parece que todo son buenas palabras para el bueno de John. Aunque luego surgen discrepancias acerca de su aspecto físico: “es muy alto, mide 1,90” dice unos, “no, no su altura no sobrepasa el 1,75” dicen otros, que si es diestro o zurdo, su pelo es castaño oscuro, hay quién le añade canas, que si ronda los treintaitantos o sobrepasa ya los 50 y un millón de rasgos diferentes para la misma persona o personas. Quizás el aspecto físico que más atraiga e intrigue a la vez de John Milton sean sus ojos, uno azul y otro marrón, pero claro nadie me ha aclarado si el izquierdo es azul o marrón y viceversa. Este último rasgo es el que lleva a más gente a quedarse con el nombre de John Milton, algo en su mirada le hace parecer un tipo de confianza.
Mucha gente parece conocerlo o por lo menos haber tratado con él en alguna ocasión. Sobre todo la gente poderosa de Nueva Inglaterra a la que casualmente Milton ofreció su ayuda en momentos de necesidad. No se sabe con exactitud cuantos accedieron a este ofrecimiento, ni el precio que han tenido que pagar, pero se dice que aquellos que aceptaron el trato salieron del atolladero en menos que canta un gallo. Con mis propios ojos he podido ver una de las tarjetas de presentación que Milton ofrece: “John Milton, La solución rápida a sus problemas. 555-25150”. Lo más curioso es que sólo a aquellas personas a las que ha dado la tarjeta personalmente obtienen una contestación al otro lado de la línea telefónica: “Despacho del Sr. Milton, ¿en que puedo ayudarle?” dice la sensual voz de su secretaria. No se sabe ni donde esta ubicado su lugar de trabajo, por más que lo he intentado la compañía de teléfonos me asegura que ese número no existe.
Por los círculos de la alta sociedad de Boston se rumorea que está colaborando con el demócrata Joseph Patrick Kennedy en una campaña cuyo fin es llevar a Franklin Delano Roosevelt a la Casa Blanca. Por esta razón, se podría asegurar que al igual que Kennedy y Roosevelt, nuestro amigo Milton ha desarrollado su carrera universitaria en Harvard donde conoció a ambos políticos. Pero otros le relacionan más con la Universidad de Miskatonic en la vecina localidad de Arkham. De cualquier modo, me he molestado en revisar los anuarios de ambas instituciones académicas y por lo menos en sus alumnos de los últimos 40 años no aparece ningún John Milton.
También decidí consultar con mis fuentes policiales acerca del Caso Milton. Como no era de extrañar no hay ningún tipo de archivos que constaten la existencia de este personaje: “Posiblemente se trate de una identidad ficticia, lo que si te puedo asegurar es que no es nadie relacionado con el Gobierno o la Administración de los EE.UU. Por lo que sabemos no esta dado de alta en ningún registro. Estamos estudiando si tal vez se trate de una figura creada por alguna organización mafiosa que se limita a extorsionar a la gente de bien de este país. Todos sabemos que las organizaciones mafiosas están floreciendo en los últimos años, incluso después de la aparición de la Ley Seca y Milton puede ser una de sus nuevas piezas. De momento no hay ningún cargo criminal contra John Milton, por eso nos hemos limitado a investigarle superficialmente”, asegura mi fuente más fiable del FBI.
Así que posiblemente el admirado John Milton solo sea un gánster habilidoso o marioneta de otro gánster más habilidosos aun. No es por menospreciar a nuestros queridos agentes de la ley, pero hay una actuación de Milton que está fuera de toda lógica. Un amigo mío que profesa la medicina en Chicago me habló de la milagrosa recuperación de un joven de 12 años al que se le había diagnosticado una enfermedad degenerativa que acabaría con su vida en unos pocos meses. Pues bien, su padre, un poderoso banquero cuyo nombre no voy a desvelar, logró contactar con Milton o Milton logró contactar con él, según se mire. Al parecer ambos “empresarios” llegaron a un acuerdo y de forma fulminante aquel joven enfermizo se recupero de la noche a la mañana. Según mis pesquisas, ese mismo día un total del 30% de las acciones del banco propiedad del padre del chaval fueron a parar a diversas empresas a un precio más que rebajado. Sospechoso ¿no?
Aquí viene mi conclusión final y personal. Lejos de saber cual es la verdadera profesión e identidad de nuestro protagonista me surgen muchas preguntas: ¿A que juega John Milton? ¿Por qué John Milton se preocupa por los demás, al parecer de una manera desinteresada? ¿Dónde se esconde el despacho de John Milton? ¿Por qué John Milton no aparece en actos públicos? ¿Guarda John Milton algún oscuro secreto? ¿Es John Milton un lobo con piel de cordero? ¿Hay más de un John Milton? Espero que ustedes como yo hayan reflexionado acerca de esta figura. Si alguno de mis lectores quiere informarme acerca de algo relacionado con John Milton solo tiene que escribirme. Es más, querido Sr. Milton, si esta leyendo estas palabras le invito a hablar con un servidor, seguro que resulta interesante para los dos.
Solo me queda despedirme hasta nuestro próximo encuentro y recuerden lo que dijo Thomas Alva Edison:
“No sabemos ni un cienmillonésimo de nada”
Respecto a lo que dije antes... por la boca muere el pez
Un blog es gratis!!! y esta de moda!!!!
Pues que sepais que voy a escribir lo que me de la gana y cuando me de la gana, que para eso es mi blog, mio, de mi.
(joder el trabajo me altera demasiado, si trabajar dignifica que me devuelvan mi indignidad por favor!!!!)
Y recordar: Ex Ignorantia Ad Sapientiam; E Luce Ad Tenebras